Los falsos corderitos con hambre de votos

[COLUMNA] Por Claude Samaniego
@claudesamaniego – claudesamaniego@gmail.com

Ya es una costumbre que, en cada época electoral, los políticos sufran un cambio radical y repentinamente se interesen por la gente carente, mientras todo el año o mandato estuvieron ciegos y mudos ante el miserable pasar de este quebrantado pueblo. Tristemente, muchos aún son engañados con facilidad por estos pícaros personajes disfrazados de rojo o de azul, dependiendo de la conveniencia momentánea y el flujo económico que pueda decidir el destino de un candidato.

Sonrisas falsas, las mismas promesas incumplidas, fotos con algún necesitado y una publicidad bien marcada en redes sociales elogiando las inexistentes virtudes del «kavajú» y atacando con trapitos sucios o juegos de homosexualidad – infidelidad al contrincante; esa es la típica forma de hacer política en Paraguay y en muchos lados. No es ninguna novedad, pero lo penoso de esta desagradable situación y letal cadena es que ¡funciona todavía!

Ahí los vemos, con sus inmensas propiedades, lujosos vehículos, prestigiosas empresas, fingiendo sencillez en medio de un grupo de personas que apenas sobreviven y mboriahúgui ndoikatúi oku’e. ¿Tan inocente o masoquista es el pueblo? Una volátil esperanza que inyecta respiros y desbarata al mismo tiempo. ¿Qué más falta para despertar de esta pesadilla que entre todos hemos forjado? No demos paso a los aniquiladores y construyamos la muralla. Apartemos a los lobos hambrientos de votos, en pieles de corderos.

Facebook Comments

También te puede interesar